Quiero pedirme perdón a mi misma, por la falta de respeto hacia mi persona, de mi parte.
También quiero pedirte perdón a vos, por pedirte perdón por hacer lo correcto.
Y escribir algunas palabras para todas ustedes, mujeres.
Nunca estés con un hombre vicioso.
Nunca.
Menos aún si eres una mujer sana, a la cual le preocupa su futuro.
Porque ese hombre sólo te va a arrastrar a su miseria.
Y si no te dejas llevar, entonces él sabrá que tiene una buena mujer.
Aquella mujer que no se merece, pero que siempre tendrá allí y siempre querrá tener, porque eres una buena mujer que lo ama a pesar de toda la basura que es.
Así que no tendrá pena de ir a alimentar sus vicios mientras te deja sola con todas las cuentas, no le importará que no duermas tranquila cada noche que él se va, no le importará si se gastó todo el dinero en porquerías y no tiene para comer el día de mañana, porque sabe que tú le proveerás.
El sabe que lo amas.
Y se aprovechará de eso cada día que tú lo dejes hacerlo.
Ese hombre te va a humillar, te quitará el autoestima, te hará creer que no puedes superarte, hasta llegará a hacerte daño físico.
Sí, lo hará.
Aunque digas que "él no es capaz, él no podría", o si ya lo ha hecho, aunque digas que fue un accidente.
Porque las personas viciosas, pierden su capacidad de raciocinio por el atrofio que le causan cada día al cerebro.
Te hará creer que sólo él puede amarte, que nunca conseguirás a alguien que te ame como él, te hará creer que la que está mal eres tú, para mantenerte a su lado, para hacer que te pegues a él, que creas que no podrás hacer nada sin él.
Porque lo amas.
Y él lo sabe, se aprovechará de ello.
Te hará las mil y unas, perderá el miedo a todo, porque sabe que lo amas y que le perdonarás lo que sea.
Y tú seguirás levantándote cada mañana con la creencia de "él cambiará, lo hará por mi, porque yo lo amo".
¿Sabes qué? Nunca, jamás serás más fuerte que sus vicios.
Ni los hijos que le puedas dar.
Y es mejor que lo aceptes hoy y que lo llores hoy.
A que te pases toda la vida llorando, haciendo sufrir a los hijos que le diste a ese monstruo, si es que no llega a matarse él o matarte antes.
Nosotras tenemos un defecto enorme, y es que cuando encontramos un hombre malo y defectuoso, creemos que tenemos la capacidad de arreglarlo y que tenemos la obligación de hacerlo.
Que estupidez.
¿Por qué nos tenemos que martirizar por algo así?
¡Dios! ¡Si su madre no pudo educarlo por 30 años, menos vas a poder educarlo tú ya viejo!
No es tu trabajo, no es tu obligación.
No creas nada de lo que te dijo, TÚ ERES UNA BUENA MUJER.
Y no te mereces esto.
Nadie se merece esto.
No tenemos culpas que expiar, no.
Aléjate y hazlo con la cabeza en alto, que tú diste todo y saldrás adelante.
Y deséale lo mejor, para que no vuelva a buscarte nunca más.
Que le vaya bien, que encuentre a alguien de su calaña, que lo acompañe en sus inmundicias.
Para que no vuelva a arruinarte la vida a ti, buena mujer.
Una amiga me dijo una vez, que nosotras en nuestra terquedad, nos aferramos a una rosa marchita.
Cuando la vida nos quiere entregar un Edén.
Busca tu felicidad, no la de alguien más.
Maribel Klink